REBIRTH INHABIT

[Grupo de investigación ]

Escuela Politécnica CEU San Pablo. Universidad CEU San Pablo de Madrid. España Marzo 2013

Proyecto Tata        [Salvar Tata]

 Grupo de investigación Rebirth Inhabit 

Escuela Politécnica CEU San Pablo. Universidad CEU San Pablo de Madrid. España.

Grupo de investigación Rebirth Inhabit.

Escuela Politécnica CEU San Pablo. Universidad CEU San Pablo de Madrid. España.

Proyecto de investigación:

Rebirth Tata. Recuperación de la arquitectura Betamaribe.

El modelo otamarí.

Investigadores:

Prof. Luis Casillas Gamboa

Prof. Juan Manuel Ros

 

Investigadores adjuntos:

Fernando Miñarro

Laura Ortíz

Graciela Fernández

Introducción

El Grupo de investigación “Rebirth Inhabit” de la Universidad Politécnica CEU San Pablo de Madrid propone, como apoyo al desarrollo de los programas de cooperación y voluntariado que lleva a cabo nuestra Universidad, un proyecto de recuperación de la arquitectura Otamarí en la región de Benín llamada País Somba.

 

El grupo “Rebirth” enmarca su investigación en la cooperación con el tercer mundo. Su finalidad es el estudio de situaciones de emergencia para obtener soluciones más eficaces y mejor adaptadas a las necesidades de las poblaciones afectadas, teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada caso para establecer unas pautas de trabajo correctas.

En este contexto el grupo organizó un viaje de investigación para conocer de primera mano la realidad del país Somba, situado en la cordillera de Atacora, en el que los investigadores van a proponer el proyecto para la recuperación de la arquitectura tradicional. El objetivo del viaje ha sido conocer y analizar desde un punto de vista arquitectónico la situación de los grupos de población en los distintos asentamientos de la etnia Otamarí, y estudiar los condicionantes locales que puedan ayudar a una mejor recuperación de su arquitectura, como son las infraestructuras, la organización urbana, la cultura, las relaciones sociales, el clima…

Viaje al País Somba

El viaje de investigación al País Somba ha sido dirigido por el profesor Luis Casillas Gamboa.

Llegamos al País Taneka el día 24 de enero, al noroeste de Benín, para estudiar la arquitectura más conocida en Occidente, la arquitectura Otamarí llamada también Somba.

La cordillera de Atakora es una cadena de montañas que empieza en Ghana en la región Asanti de Kumassi y atraviesa Togo, Benín, y acaba en Niger. El valle de Koutammakou entre Togo y Benín es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 2004.

Natitingou, capital del país Somba (llamado oficialmente Otomarí), es una de las ciudades más amables de Benín, un pequeño oasis en medio de una región seca y agreste.

La etnia Somba, llamada también tamberman, vive a lo largo de toda la cadena montañosa que separa Togo y Benín, a ambos lados de la frontera.

Aislados durante siglos, los Somba conservan una cultura singular basada en ritos animistas.

Sus casas de banco, llamadas “tata”, son pequeñas fortalezas que simbolizan toda la cosmogonía Somba. Las viviendas se protegen mediante grandes fetiches que representan los espíritus de sus antepasados y sacrificios de animales en los rituales agrícolas.

Salimos desde Natitingou en compañía de nuestro guía Oumar Farouk y del guía otamarí, Joseph N´Tcha, para adentrarnos en el País Somba, hasta Boukombé, a cincuenta kilómetros, en el corazón de la cordillera de Atacora.

A unos once kilómetros de Natitingou, en un paisaje plano de llanura con enormes baobabs, ya empezamos a divisar las primeras tatas, algunas próximas a la pista de tierra, otras más alejadas, camufladas entre altas hierbas secas, vegetación típica de este paisaje de sabana.

 

A medida que avanzamos al interior del país Somba vemos como las montañas de Atakora van dominando el territorio. La cordillera tiene una altura entre 600 y 700 metros con pendientes laterales muy marcadas y planos intermedios fértiles. Las temperaturas en esta región varían entre los 18 y 45 los grados centígrados y en verano las lluvias son frecuentes (1300 mm/año). El territorio se divide entre amplias zonas vírgenes, cobijo de jabalíes, antílopes, gamos y ciervos, y las zonas abiertas consistentes en tierras privadas y terrenos comunitarios.

 Ruta por el País de los Betammaribá

Salimos desde Natitingu por la carretera asfaltada RNIE 3 para tomar un desvío a mano izquierda por una pista de tierra. A unos 15 km encontraremos la primera población con tatas diseminadas, Tagayé. Tras una parada de trabajo para estudiar las tatas del tipo otamarí, nos dirigiremos hacia el pueblo de Koualbá a unos 5 km de Tagayé. En Koualbá encontraremos el segundo tipo de tatas existentes el tipo osori. Saldremos dirección a Koussoukoigou que es el pueblo situado a cota más alta de Benín y uno de los más interesantes del país somba, sus vistas sobre toda la sierra de Atacora son espectaculares. Haremos una parada de trabajo para conocer el proyecto de turismo responsable llevado a cabo por la organización local “Perle d´Atakora” junto con la ONG Eco-Benín. Hablaremos con sus responsables para que nos expliquen en qué consiste su intervención. Desde Koussou volveremos a tomar la pista para dirigirnos a los poblados de Koutagou y de Kouhouatchingou donde visitaremos tatas del tercer tipo, et otchao. Por último seguiremos camino a Boukoumbé, población cercana a la frontera con Togo en pleno valle de Koutammakou. Esta gran aldea es el centro económico de la región y la verdadera capital del país somba.

De regreso pararemos en las ruinas de uno de los tipos de tatas desaparecido en Tayakou y seguiremos luego camino a Tanguietá dónde tomaremos de nuevo la carretera asfaltada en dirección a Natitingou.

Será muy importante provocar que la vida en la calle vuelva a aparecer a través de una recuperación de la estructura urbana original y una economía local, que contemple su propio mantenimiento, mediante mercados y plazas.

El País de las Tatas Somba

 Las “Tata”, vivienda-fortaleza de barro, con 4 metros de altura, tienen dos plantas. La parte baja se dedica al ganado y la superior es la vivienda de la familia. El único acceso a la vivienda se hace por la terraza a través de un agujero en el techo y en las esquinas en cubierta se levantan los graneros. Están todas separadas las unas de las otras para mejorar su defensa, significando un pasado guerrero. El tejado es un lugar de reunión y dónde se duerme la mayor parte del año si no llueve, en ese caso se utiliza alguna de las habitaciones del piso superior.

El interior suele estar muy ahumado, especialmente la parte baja de la vivienda, dónde están los animales. Este humo protege la estructura principal de madera de la casa de roedores e insectos.

Las tatas han protegido a sus habitantes por su forma defensiva de animales salvajes y de las etnias enemigas baribás.Ya hemos visto que el término “tata” significa casa; por su parte “somba” procede del término baribá “Senouboru”, “senou” significa pene y “boru” cortado, la deformación de esta palabra pasó a convertirse en “sunbou” y esta se deformó a “somba”, que se podría traducir por “hombres de pene cortado”. Los jóvenes guerreros somba llevaban enfundado el pene ya que el ritual de la circuncisión se practicaba a partir de los 25 años hasta los 30.

El origen otamarí [Betammaribá]

Los Somba son originarios del oeste de Burkina Fasso, de Dinaba en la zona de betiembou, una tierra difícil de trabajar de la que emigraron entre los siglos XVII Y XVIII, forzados por el dominio territorial de otras etnias, Mamprussi, Dagomba, Mossi y Gourmanche, en busca de mejores tierras para cultivar.

Estos pueblos que emigraron se denominaron Betemboré, plural de otamarí, que significa “los que vienen del este”.

Tanto su lengua, el ditamarí, como sus tradiciones y cultura, son muy afines a otras etnias de Burkina Faso y sur de Malí, como los gurunsi, bobo y dogón.

En la sierra de Atakora, se asentaron primeramente al noroeste de su actual territorio, cercano al río Koumagou, entre el actual Boukombé y Tanguietá. Más tarde fueron fundando nuevas villas hacia el suroeste. Los pueblos de Boukombé y Kounadoku son de los primeros asentamientos y sirvieron de base para otras migraciones más al este, oeste y sur.

En su nuevo emplazamiento de Atakora, los Batammariba, también llamados Katammariba o Temberma, se identificaron con las etnias autóctonas adaptando parte de su cultura en sus tradiciones y ritos. Al este tomaron contacto con los Besorube (Sola, Biyobe y Soruba), al oeste, con los Nyende, Niende, y Natimba, Tayaba. Los Batammaliba a su vez crearon también sus propios subgrupos étnicos. Actualmente podemos hablar de tres sub-áreas geográficas distintivas:

  • Al oeste los Batammariba situados en la zona de Kounadokou (Nadoba) y Boukombé.
  • Al sur los Batammariba de la zona de Tapounte.
  • Al este los Batammariba del área de Natitingou.

Por otra parte esta adaptación a Atacor y a sus etnias locales también pasó por lograr su independencia luchando frente la etnia Baribá, situada al norte de la actual República de Benín, y evitar así convertirse en siervos para trabajar en los campos de su poderoso estado.

Gran parte de este éxito hay que atribuírselo al modelo defensivo que emplearon muy relacionado con el desarrollo de una nueva tipología de vivienda castillo capaz de enfrentarse a la caballería baribá, “les chevaliers”.

En las tres áreas descritas anteriormente también desarrollaron estilos arquitectónicos distintivos.

Sus aldeas están concebidas como un conjunto de fortalezas independientes, diseminadas en el territorio, y separadas entre ellas a una distancia en torno a cien metros.

Las casas son masivas, con gruesos muros de adobe, y de forma cilíndrica, auténticas fortificaciones. Cada vivienda tipo tiene dos plantas, la inferior se utiliza para guardar el ganado, de forma sectorizada por locales. La cocina se sitúa generalmente en una entre planta y sólo se usa para cocinar. La parte superior a la que se accede por un pequeño agujero está formada por una terraza, multiusos. Sirve para secar el grano, para comer y dormir, en ella se sitúan los graneros y las habitaciones de la familia; todas estas unidades se cubren con unos tejados cónicos de madera y paja, normalmente compuesta por tallos de mijo.

La leyenda otamarí nos relata que la primera villa fue fundada por Tagué en Burkina Faso de la que emigró un primer grupo de individuos que se denominaron Otammarí, que significa “el que construye con las manos”, el plural es Ditammarí. El nombre de la etnia varía según el lugar, en Togo se llaman Tamberma, en Benín, Betammaribe. Los Batammariba o Betammaribe son por tantolos verdaderos arquitectos de la tierra”, con lo que se designa así la importancia que tiene para ellos la arquitectura y la técnica de construcción para su cultura.

La acepción del término en su descomposición silábica es la siguiente: Ba, designa a la gente; ta, viene de titati, la tierra o más específicamente el barro húmedo usado en construcción – banko-; ma, derivado de “kama” significa crear, construir; li, es un calificativo que significa mucho o real.

Las principales diferencias entre los tres tipos principales de tatas se encuentran en su morfología externa y en su organización interna. Diferencias que abarcan numeroso aspectos desde la forma de acceso a la zona de planta superior a otros relacionados con los materiales, que afectan por ejemplo al tipo de cubierta empleada que varía de paja cónica a plana de barro, en habitaciones y graneros. También se producen variaciones en la piel de las tatas, en las que el diseño del dibujo decorativo del enfoscado sigue las marcas tribales de cada etnia, marcas que se repiten en las escarificaciones faciales de los individuos.

Religión betammaribé

Los somba son animistas; sus ritos relacionan al hombre con la naturaleza, y la muerte es el paso a una vida posterior dónde el espíritu del hombre habita entre los vivos.

En las entradas de las tatas siempre hay uno o varios altares de antepasados, fetiches que conservan en su interior un espíritu protector de la casa y de la familia. Estos fechiches se les llaman “dibó” y pueden ser objetos colgados en las paredes, piedras a la entrada de las casas o vasijas situadas en cubierta en las que se aloja un espíritu.

La religión Batammariba está presente en todo momento durante la vida terrenal, una forma de ver el mundo, complementaria y espiritual, con la muerte y la naturaleza.

La figura más importante de la tribu es el “katenkeya”, el sacerdote de la tierra, descendiente del fundador del primer poblado Batammariba, Tagué, (“Le village du Tagué”).

El sacerdote o hechicero, “fetichier”, es el responsable de preservar la historia y la arquitectura del poblado, y tiene pleno poder sobre los rituales comunitarios en equilibrio con la figura del jefe de cada casa, con el que consensua ciertas decisiones familiares.

La figura del rey no existe entre los betammaribé, cada tata tiene su jefe en la persona del cabeza de familia. A parte del hechicero, las personas de edad avanzada tienen mucha importancia en la comunidad.Otros elementos muy importantes para la comunidad son los árboles sagrados, “apala”, por lo general enormes baobabs situados entre las tatas.

La economía somba

En cuanto a la estructura económica de los betammaribé también guarda equilibrio con la naturaleza del lugar. La dieta está basada en una gran diversidad de tipos de grano cultivados (sorgo, mijo, fonios y arroz), verduras, animales domésticos, pescado y caza. Es una etnia con una gran reputación como campesina, y en este sentido la arquitectura tiene un papel muy importante en este aspecto. Cada casa funciona como unidad autosuficiente de aprovisionamiento y almacenaje para los individuos que la habitan. Cada tata tiene, de común acuerdo con las casas circundantes, sus propios animales y áreas de cultivo.

Esta independencia económica que ha de tener la tata es parte esencial del diseño arquitectónico, al integrar en un programa compacto espacios para guardar el grano en cubierta, animales en planta baja, y lugares para la preparación de la comida, en entreplanta o cubierta. Los graneros también son independientes en su uso y propiedad, cada individuo de la familia tiene uno, un espacio de almacenaje privado, a modo de armario, dónde guardan grano y otros enseres particulares.

Construcción de una tata

 Las tatas se construyen en la estación seca, en esta estación siempre se renueva anualmente la capa exterior, el enfoscado, pasta que se realiza con excremento, barro y aceite de karité.

La arquitectura se construye en relación a símbolos integrados en su construcción y detalles de decoración. Detalles que representan lo masculino, lo femenino, espacios en sombra y con luz estudiados en relación con el todo…

Un ejemplo es la orientación de la entrada de casa en planta baja, que en todas las tatas siempre se abre hacia el oeste, dirección de dónde vienen los orígenes de su etnia, dirección de la vida, lugar dónde se pone el sol, lugar donde se junta el sol y la tierra, símbolo de felicidad. El este por el contrario es de dónde vienen los enemigos beribás, simboliza el mal, el peligro, los vientos dañinos…los muertos siempre son enterrados con los pies hacia el este, de dónde viene la muerte.

La casa es en sí un símbolo de fertilidad y fecundidad de la mujer, sus fachadas se decoran con surcos geométricos relacionadas con las escarificaciones faciales y corporales femeninas.

La construcción de una tata puede durar hasta tres meses si la realizan sólo los miembros de la familia. Si la comunidad ayuda en la construcción este tiempo se reduce hasta un mes, el propietario está obligado de proveer de bebida y comida para todos los que participan en los trabajos.

Sociedad betammaribé

La estructura social está dividida en grados de edad distintivos en función del año de iniciación.

Estos grados no sólo delimitan los tipos de trabajo de cada persona sino que determinan en cada individuo las condiciones de matrimonio, los rituales, las vestimentas, las formas de escarificación, y la participación de los hombres en la caza y la guerra.

Este sistema de edades organiza en grados a los hombres y mujeres de la tribu en una familia ficticia en la que cada uno está identificado en su escalafón como padre, madre, hijo, hija, primogénito, primogénita, benjamín, benjamina…

La primera iniciación se realiza suele realizarse con cuatro años de edad. La mayoría de la población somba está escarificada según patrones tradicionales que se diferencian entre hombres y mujeres.

Los tipos

 

Como hemos dicho anteriormente existen tres tipos de tata somba asociados a su ubicación y por tanto relacionadas directamente con las influencias que recibieron de cada cultura local. Antiguamente estos tres tipos eran cinco, dos tipos más al norte que ya han desaparecido.

Tipo Otamarí. La tata de Alphonse Kouagou

El primer tipo que visitamos es el Otamarí o Tayayé, que significa ciudad.

Nuestra primera parada fue en Tagayé. En una gran explanada, parque de recreo de la escuela, nos recibieron un grupo de niños que nos acompañaron hasta la entrada de la tata de Alphonse Kouagou, la primera “tata” que visitamos.

En las paredes junto a su entrada colgaban fetiches, cuernos, plumas y cráneo de carnero, y en el suelo otros representados por grandes piedras protegían la casa.

Destacaba el color rojo de sus muros exteriores recién enfoscados con una pasta impermeable a base de excrementos, barro, limos y aceite de karité.

Sobre la puerta de entrada se dispone de un fila de palitos clavados que representan los habitantes de la tata, los miembros de la familia que habitan o han habitado la casa y que viven. Se colocan en una hilada y cada vez que hay un nacimiento o una muerte se pone o se quita respectivamente un palito.

Tipo Osorí

Las segundas tatas que vistamos fueron las del tipo Osori, situadas en una zona muy fértil, y camufladas entre grandes árboles de los que destacaban los baobabs y las palmeras.

Las tatas constituyen la pieza principal de un conjunto compuesto por otras edificaciones auxiliares, de una sola planta y rectangulares con cubierta a dos aguas de reciente creación.

Tipo Otchao

El último tipo de tata, Otchao, la encontramos tras un viaje hacia el valle de las montañas de Atakora, más seco, aunque con grandes baobabs y mangos frondosos, donde se divisaban los conjuntos de tatas, separados unos de otros, lo que nos da una idea de la importancia de la independencia en la cultura batammaliba. Tras pasar un rato agradable disfrutando de música y baile que nos quisieron mostrar, volvimos a Natitingou para visitar el Museo Regional, donde pudimos completar la información sobre la historia, tradiciones y los antecedentes de la arquitectura somba, gracias a una exposición de maquetas y utensilios.

Situación actual

A pesar de su aislamiento geográfico en la sierra de Atakora y de su fuerte identidad como grupo étnico, que le ha servido para mantener sus tradiciones hasta hoy, la etnia betammaribé ha sufrido en los últimos años una fuerte contaminación cultural externa del mundo urbano industrializado. La aparición de comerciantes de las ciudades y la emigración de esta región ha modificado de forma cualitativa y cuantitativa la estructura de sus poblados y arquitectura. Este proceso se ha acelerado con la aparición de infraestructuras y bienes no disponibles en esas localidades. El país somba cuenta hoy con escuelas, dispensarios, iglesias, mezquitas que han influido no siempre de forma positiva al mantenimiento de su cultura. En lo que se refiere a su arquitectura, la aparición de tipologías nuevas ha respondido a patrones urbanos, casas rectangulares con cubiertas metálicas a dos aguas que han sustituido a las tradicionales tatas y en otros casos han servido como ampliación.

En su historia las tatas han evolucionado adaptando características de modelos tradicionales locales de otras etnias dando respuesta a las necesidades funcionales y de uso manteniendo siempre un gran simbolismo en sus formas y decoración. El tipo de partida sobre el cual se evolucionó fue sin el primer palacio real somba.

El lenguaje arquitectónico se fue modificando en función de las tradiciones y religión animista, relacionándose con las influencias externas y conservando la funcionalidad y simbolismo de su cultura.

La introducción de tipologías y materiales de construcción han dado respuesta casi exclusivamente a aspectos económicos relacionados con la durabilidad y mantenimiento de las viviendas, muy visible en el empleo de chapa metálica en cubierta. Estas prácticas han desatendido criterios tan importantes como la forma tradicional de vida de sus habitantes, dejando de lado la habitabilidad, sostenibilidad y adecuación al entorno de la arquitectura. Los nuevos modelos no hacen sino poner en peligro la evolución natural del modelo tradicional y su conservación en el tiempo.

Las tatas son modelos basados en estructuras construidas con materiales de la tierra, depurando una solución compleja de adaptación al lugar y forma de habitar con sencillez y funcionalidad, y respondiendo a un significado y simbolismo particular.

Propuesta del proyecto de recuperación de la arquitectura Betammaribé. [Somba]

La propuesta de intervención más urgente, que se desarrollará en el grupo de investigación Rebirth de la Universidad Politécnica CEU San Pablo se estructurará en base a una progresiva recuperación de la arquitectura tradicional betammaribé (somba), elemento principal para la conservación de la identidad de esta etnia.

Se trata por un lado de recuperar la morfología original de sus casas y por otro lado el estructurar el espacio urbano preservando las tatas circulares.

En este sentido se estudiará cómo ir eliminando los nuevos modelos rectangulares con cubiertas metálicas y sustituirlos por otros tradicionales, tatas y graneros externos, de forma paulatina para no crear desajustes con el desarrollo actual de las actividades sociales de la comunidad. Para ello el estudio de la estructura urbana se hará de forma minuciosa estableciendo que trazados han desaparecido y cuales se han de transformar, en dos niveles, el primero en el entorno cercano de la tata como unidad base de la familia y poblado, y por otro la interacción urbana de estas en el entorno natural.

Es un ambicioso proyecto ya que no solo requiere un cambio físico del material si no que tiene va acompañado de una concienciación y cambio de mentalidad de sus habitantes. Queda claro que esta transformación de la tipología tradicional responde a parámetros económicos y sociales derivados de una mala interpretación de lo que la ciudad y la industrialización ofrecen, olvidando parámetros tan importantes como son el mal comportamiento de los nuevos materiales en este clima.

Las cubiertas metálicas son esencialmente más baratas a largo plazo al no necesitar a penas mantenimiento. Por el contrario los tejados de paja han de sustituirse por otros cada tres o cinco años dependiendo de la calidad e la misma.

En una segunda visón del problema estas soluciones se asocian de forma errónea a la modernidad y al desarrollo que ofrece el mundo industrializado. En realidad esta copia de modelos deriva a soluciones extrañas y que en absoluto solucionan los problemas técnicos que la arquitectura tradicional ha depurado en el tiempo. En este sentido cabe comentar cómo la cubierta de chapa capta mucho más calor y no transpira produciendo un efecto horno en el interior de la vivienda.

El problema afecta ineludiblemente y de forma muy negativa al turismo, aspecto crucial para el desarrollo del país.

La imagen de estos poblados con la introducción de modelos urbanos cercanos a la infravivienda de gran urbe desvirtúa la identidad africana de estos poblados, guardianes de ricas tradiciones y sabiduría popular.

Nuestra labor ha de ser la preservación etnológica en pos de conservar los enormes atractivos del país basados en la diversidad de sus etnias y diferentes culturas.

La protección de la identidad de los betammaribé [somba] pasa fundamentalmente por la recuperación de su arquitectura pilar de su cultura.

El proyecto llevará anclado en sus planteamientos la conservación y la búsqueda de una potenciación de un turismo que enriquezca a estos pueblos y al país.

Por último la investigación amparará otros aspectos que darán solidez a los criterios de intervención para el desarrollo del País Somba.