Cooperación al desarrollo en Benín

Artículo Revista Punto CEU

 Los viajes

El Grupo de investigación “Rebirth Inhabit” de la Escuela Politécnica CEU San Pablo de Madrid propuso, como iniciativa complementaria de su investigación sobre viviendas de emergencia, un viaje de estudio para los alumnos de la Escuela de Arquitectura a Benín.

Este viaje “Rebirth Benín”, que tuvo lugar en enero 2013, se planteó como un viaje solidario y de cooperación y su finalidad fue la del estudio de situaciones de emergencia para obtener unas pautas de trabajo correctas en la investigación.

Este primer  viaje se estructuró en dos grandes ámbitos, el primero el del conocimiento de la realidad actual de los grupos de población desplazados en campos de refugiados, y un segundo que abarcaba el estudio de todos los condicionantes locales que pudieran ayudar a una mejor integración de los refugiados y desplazados.

Durante el tiempo de estancia se tuvo especial cuidado en el planteamiento de la colaboración, para ocasionar el menor impacto sobre las poblaciones refugiada y local.

Se estudiaron las características y tipologías de las viviendas de emergencia existentes en los campos de refugiados en función de su localización, y se planteó una profunda reflexión entre los alumnos de lo que significa vivir en comunidad y de cómo convertir campamentos descontextualizados e impersonales en poblados acogedores con condiciones de vida similares a los de la población local.

En julio se organizó un segundo viaje a Benín que seguía las pautas del anterior, y ligado esta vez  a una acción de voluntariado.  Nuestro destino fue la zona de Atacora, en el norte del país, una región muy poco desarrollada y con graves problemas sanitarios y de malnutrición.

A raíz de estos dos viajes se planteó desde el grupo de investigación y el Aula de Voluntariado un proyecto concreto de ayuda en Atacora, en la población de Natitingou. El proyecto que se desarrollará durante los próximos tres años prevé la creación, en tres fases anuales, de un centro nutricional, una granja escuela ecológica y unas viviendas de emergencia para los familiares de los niños enfermos del hospital de Natitingou. Desde el grupo rebirth Inhabit este  proyecto humanitario se entiende como de investigación y cooperación activa de toda la Universidad y su máximo valor estará en la aportación de conocimiento para impulsar el desarrollo. El proyecto que tiene previsto arrancar en enero será financiado por el ayuntamiento de las Rozas en colaboración con la

El Grupo Rebirth Inhabit

La Fundación Universitaria CEU San Pablo contará para llevar a cabo el proyecto en Natitingou, como valor añadido, con el potencial del grupo de investigación Rebirth-Inhabit de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad CEU San Pablo de Madrid.

 

Una de las líneas desarrolladas por el grupo de investigación “Rebirth Inhabit” centra su investigación, desde su creación, en la arquitectura de emergencia, sostenible y ecológica en África. Una arquitectura que ha de satisfacer un programa de urgencia unido a una correcta adecuación socio-cultural al emplazamiento, reactivando la capacidad que tiene la Arquitectura para conseguirlo con garantías de calidad.

 

El grupo de investigación Rebirth-Inhabit realiza viajes solidarios y de cooperación con el tercer mundo regularmente. Su finalidad es el estudio de situaciones de emergencia para obtener soluciones más eficaces y mejor adaptadas a las necesidades de las poblaciones afectadas. El análisis in situ de las circunstancias particulares de cada caso es fundamental a la hora de establecer unas pautas de trabajo correctas.

 

Benín

Benín, con una población aproximada de 9.100.000 habitantes y una extensión de 112.620 km cuadrados está entre los 30 más pobres del mundo. Es uno de los países denominados del “África Occidental”, situado en el  centro del Golfo de Guinea. Sus vecinos son Nigeria, Níger, Burkina Fasso y Togo.

Como la mayoría de los países del África negra del oeste, Benín es un país al borde del colapso económico pero con una paz que lo calma todo. Un pequeño país, del tamaño de Portugal, que se asoma al golfo de Guinea, con aspecto decadente y lleno de historia, cuna del vudú, con unos grandes atractivos naturales y una riqueza étnica especial.

Benín es una pequeña África negra que presenta los tres paisajes característicos del continente al sur del Sahel: la región sur es una zona costera y portuaria, con manglares, lagos, deltas, grandes playas atlánticas y bosques sagrados; la región centro, el corazón del antiguo reino de d´Abomey, es la zona más poblada de Benín, un área agrícola de tierra roja y campos verdes con algunos bosques tropicales; y la región norte compuesta por un vasto territorio de sabanas y la sierra de Atacora al oeste.

Nuestros dos viajes nos llevaron por más de 2000 kilómetros de asfalto roto y pistas de tierra polvorientas, un recorrido que sirvió para comprobar el grave subdesarrollo que sufre la mayoría del país.

En el medio rural la única actividad visible es la que proporcionan las mujeres, siempre caminando con bebés a sus espaldas y cargadas con enormes barreños en equilibrio sobre sus cabezas con agua o víveres, o con el torso desnudo, trabajando el mijo o el ñame. La mala alimentación, en general carente de proteínas, provoca graves problemas de malnutrición en las personas más débiles, los niños.

Es un país que sufre intensas sequias al menos seis meses al año. Estas graves sequias provocan grandes problemas de abastecimiento de agua que originan a su vez la aparición de infecciones y enfermedades a las que la población infantil es más sensible. En la época de lluvias los ríos y arroyos se desbordan dejando a poblaciones enteras completamente aisladas, impidiendo el paso a hospitales y escuelas.

Las inundaciones que golpearon a Benín desde julio hasta principios de octubre de 2010 afectaron a dos tercios del país, unos 80.000 kilómetros cuadrados que estuvieron inundados más de tres semanas. Miles de hectáreas cultivadas arrasadas con las que se perdió más del 40% de la producción de arroz, maíz y mijo.

Las personas afectadas se cifraron en unas 700.000 y la de desplazados en más de 200.000. La pobreza prevalece en Benín. Aunque la economía ha estado creciendo, la gran mayoría de la población se dedica a la agricultura de subsistencia. Este tipo de agricultura sigue siendo la principal forma de sustento y de obtener ingresos de en torno a la mitad de la población.

Benín también importa la mayor parte de su energía de Nigeria pero el suministro también se interrumpe con frecuencia.

Por otra parte, Benín es un país con antiguas y gloriosas capitales de un pasado imperial, con sus barrios coloniales, sus museos, sus calles y espacios singulares como puede ser el mercado nocturno de las Almas en Dahomey. Costas de un pasado colonial, enriquecidas por el tráfico de esclavos con el nuevo mundo, con Brasil, Haití y Cuba. La historia del esclavismo empieza aquí. Pequeñas ciudades llenas de ritos que mezclan cultos animistas y religiosos occidentales, como el tan conocido vudú, y pueblos de pescadores con secretos ancestrales y religiones tradicionales situados entre las arenas del golfo de Guinea y lagunas interiores, aldeas de madera sobre pilotes, una Venecia africana rodeada de agua y una espesa vegetación.

Las culturas de este país son de las mejor conservadas del África occidental. Entre ellas destacan las Adja, Ewe, Fons, Somba y Baribas.