EMERGENCIA EN BENIN

Viviendas de emergencia y microcosmos urbanos

PFC grupo de investigación Rebirth

TPRELIMINARES

Marco de investigación

El Grupo de investigación “Rebirth Inhabit” de la Universidad Politécnica CEU San Pablo de Madrid propone, como apoyo al desarrollo de los programas de cooperación y voluntariado que lleva a cabo nuestra Universidad, un enunciado de proyecto fin de carrera para los alumnos de Arquitectura.

El grupo “Rebirth” enmarca su investigación en la cooperación con el tercer mundo. Su finalidad es el estudio de situaciones de emergencia para obtener soluciones más eficaces y mejor adaptadas a las necesidades de las poblaciones afectadas, teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada caso para establecer unas pautas de trabajo correctas.

El estudio del medio vendrá marcado por un conocimiento de la realidad actual de los grupos de población en situaciones de emergencia, analizando su arquitectura, urbanismo, e infraestructuras, y otros condicionantes como los ambientales, culturales y sociales.

Existe una gran variedad de situaciones de emergencia que necesitan de una rápida respuesta humanitaria y en las que la arquitectura ha de intervenir de forma directa: desplazados en campos de refugiados, poblaciones que han sufrido catástrofes naturales, restructuración de zonas periurbanas degradadas, apoyo en entornos de hospitales y escuelas rurales…

Los proyectos desarrollarán un programa de urgencia unido a una correcta adecuación socio-cultural de la población afectada. Las soluciones han de adaptarse al medio humano y físico, en armonía con la arquitectura y cultura locales.

INTRODUCCIÓN

Ciudades del deseo. Ciudades imposibles

En Benín, como en el resto de África, la historia que nunca ha sido escrita se visualiza en la memoria de sus pueblos, en sus costumbres, en sus ritos, en su arquitectura popular y en su urbanismo tejido al territorio. Su imaginario material sobrevive en las historias orales de sus gentes, en la identidad de sus etnias.

“El año 1945 cuenta con millones de damnificados sin abrigo, tendidos desesperadamente hacia la esperanza de una transformación inmediata de su situación.”

Así empezaba Le Corbusier el “Espacio Indecible”, una declaración sobre lo que la arquitectura debía ser para el hombre. Hoy, con más de 40 millones de personas sin vivienda, la situación ha empeorado.

Frente a las ciudades del deseo, occidentales, isotrópicas, cuadriculadas, uniformes y zonificadas, la ciudad africana aparece como un microcosmos de unidades de ciudad, fragmentadas. Un conjunto entendido como organismo en constante cambio y rectificación, en el que los ajustes surgen espontáneos por parte de sus habitantes como respuesta a sus necesidades. Este mundo de pequeñas ciudades imposibles, en equilibrio inestable, se manifiesta como experimento colectivo y orgánico.

Las soluciones occidentales tecnocráticas y homogéneas no logran resolver los problemas reales, son inoperantes y no cuentan con las referencias que permitan el entendimiento, la organización y las posibles reacciones de la población africana.

La sabiduría de construirse su propia casa, su propia aldea, no se ha perdido en África, y la marginación que el mundo industrializado ha impuesto a estos conocimientos no ha llegado.
Aunque es cierto que en Benín se produce un rico encuentro entre la tecnología del hombre blanco y la arquitectura primitiva, neolítica y africana, este maridaje entre procedimientos no siempre es afortunado.

Es el momento de buscar un equilibrio entre los conocimientos del pasado y las nuevas invenciones que proponga el siglo XXI, valorando la inventiva e ingenio del hombre primitivo y aprendiendo de ellos, cualidades presentes en todo lo experimental y moderno.

Sólo recuperando esta capacidad de autoconstrucción se despertarán nuestras aptitudes dormidas, y nuestro valioso ingenio e inventiva nos dará una mayor independencia como individuos frente al sistema. Se ha de provocar un nuevo equilibrio entre lo que podemos hacer a mano y lo que han de hacer las máquinas.

Mujeres yoruba

BENÍN [ROYAUME D´ABOMEY: EL MUNDO FON Y YORUBA]

Un lugar de paso entre Europa y América.

“La primera visita al país de mi padre representó una cura de humildad y humanidad. Me encontré con la tierra de mis antepasados, un territorio donde se escucha a los ancianos y se los respeta, donde la naturaleza sigue siendo protagonista, y vivir tiene sentido. Benín es un país puro, el lugar original, un paraíso terrenal de agua y arcilla…”
Santiago A. Zannou. Cineasta hispano-beninés.

Como en la mayoría de los países africanos, el territorio de Benín fue delimitado durante el siglo XIX por las potencias europeas, sin considerar la organización territorial de sus etnias. Etnias, con una misma cultura y lengua, que viven hoy a ambos lados de las fronteras, de forma homogénea, libres de la territorialidad impuesta.

Esta larga franja de país, con una extensión similar a Portugal, se ubica en pleno golfo de Guinea, crisol de culturas, que tras varios siglos de comercio triangular, mezcla, sobre una base africana, lo europeo y lo americano. Una costa llena de matices coloniales pero donde la identidad africana lo envuelve todo.

A estos matices que combinan culturas lejanas hay que sumar la rica diversidad de etnias de Benín. Entre las 54 existentes, las más numerosas son las de los pueblos guineanos fon y yoruba, situados en el sur y centro del país. Los Fon han controlado tradicionalmente el poder político y los yoruba el económico a través del comercio. Estos dos grupos que constituyen sólo el 35 por ciento de la población total en Benín, pueden encontrarse a lo largo de todo el Golfo de Guinea en un número muy superior. Los Yoruba, reconocibles por sus escarificaciones longitudinales en el rostro, han sido los que han tenido históricamente las disputas territoriales con los reinos fon.

Otro elemento diferencial de Benín lo constituye la mayoría animista de su población, una sociedad que rinde culto a sus antepasados, que cree en el vudú (alma, en lengua fongbé). Una forma de entender el mundo en la que las almas de los muertos viven entre los vivos e interactúan con ellos, en la que lo espiritual fusiona al individuo con la comunidad, al presente con el pasado.

En Benín la arquitectura, ya sea popular o colonial, es a diferencia de otros países africanos la manifestación cultural más rica. La mayoría de las técnicas constructivas y tipología edificatorias son exclusivas de cada región, formando parte del paisaje y de la historia del lugar.

 

  1. País Taneka. Aldea entre Kopargo y Birni. Benín
  2. La Gran Mezquita de Porto-Novo, Benín, copia de la catedral brasileña de Salvador de Bahía

La arquitectura tradicional tiene una gran diversidad de modelos, desde las casas de adobe al norte del país, las casas de barro y bambú en el sur y centro, las casas de pescadores hechas de madera sobre pilotes en las áreas lacustres de la costa atlántica, las viviendas de los pueblos nómadas como los Fulani o los palacios reales, vestigio de los antiguos reinos de d´Abomey. A este extenso catálogo se suman la arquitectura colonial y afrobrasileña de los siglos XVIII y XIX, mestizaje de la arquitectura barroca portuguesa con la decoración y técnica africanas, y la arquitectura del vudú, construcciones a modo de templetes, casas de fetiches que reflejan la identidad del pueblo beninés.

Benín es una pequeña África negra que presenta los tres paisajes característicos del continente al sur del Sahel: la región sur es una zona costera y portuaria, con manglares, lagos, deltas, grandes playas atlánticas y bosques sagrados; la región centro, el corazón del antiguo reino de d´Abomey, es la zona más poblada de Benín, un área agrícola de tierra roja y campos verdes con algunos bosques tropicales; y la región norte compuesta por un vasto territorio de sabanas y la sierra de Atacora al oeste.

Por muy opuestas que puedan parecer la arquitectura contemporánea occidental y la vernácula africana, es interesante ver cómo en Benín se concilian y fusionan, en especial con los estilos europeo neoclásico y americano colonial durante los siglos XVII, XVIII y XIX.

Esta adaptación incompleta ha acercado materiales, métodos y estilos de vida diferentes, a pesar de un cierto rechazo por parte de occidente a la tradición constructiva africana, y de un escaso entendimiento del diseño espacial, en lo que concierne al uso y a la calidad de los tipos constructivos. Seguimos hoy muy alejados de los conceptos básicos de construcción y vida africanos en términos de ecología y economía de medios, que se enlazan en la arquitectura popular con el significado cultural y la percepción del mundo.

La arquitectura tradicional africana por su condición colonial es la que ha hecho el esfuerzo por reconciliarse con las necesidades contemporáneas y estilos de vida occidentales, en su apremiante necesidad por salir del subdesarrollo. Desde Occidente debemos ayudar a que en este milenio el desarrollo de la nueva arquitectura africana sea verdaderamente responsable y sostenible para su pueblo.

La arquitectura tradicional africana se ha basado en el uso de materiales locales y de recursos fáciles de encontrar en grandes cantidades, en un lugar y en un momento determinado; siempre han sido más económicos que los importados. Conviene reflexionar y acercar estas prácticas para que sirvan, a largo plazo, como una alternativa sostenible y rentable para todos.

Poblado entre Perma y Natitingou. Sierra de Atacora. Benín

ALDEA

Chefferies y el árbol sagrado

En el África negra no existe un término que diferencie ciudad de aldea, en ninguno de los lenguajes de las distintas etnias se hace referencia a la ciudad tal y como la entendemos en Occidente.

Esta ausencia responde a una realidad urbana en la que la única estructura asimilable al concepto de ciudad es la de las Cortes reales, centro de poder, gran aldea especializada y residencia real del linaje dominante, que se desarrolló antes de la colonización occidental.

Este polo de poder controlaba un número de aldeas, de “chefferies”, de micro estados, en un territorio ligado a la persona del rey y bajo su dominio. Los jefes de estas “chefferies” también pertenecían a la nobleza.

La Corte real regía las actividades no agrícolas, el poder judicial y el sistema militar. Esta gran aldea sin burguesía, en la que sus habitantes eran la familia real y su corte, ejercía como símbolo de la credibilidad del rey. Una aldea amurallada, en la que los edificios se distribuían haciendo en planta el dibujo que simbolizaba al rey o al propio linaje.

El elemento más importante de un asentamiento era el árbol, que siempre presente en el acto fundacional, permanecía como signo principal de la protección divina sobre el chamán y el linaje dominante.

El árbol ejercía como anfitrión simbolizando el enraizamiento del grupo en el sitio y su conexión con la Tierra. Como genio del lugar, el árbol acogía a la nueva comunidad en un nuevo territorio convirtiéndose en su representante espiritual y en un ser sagrado, protector de la aldea y de sus habitantes.

En Benín el árbol representa a la naturaleza como deidad protectora, como fuente de energía vital necesaria para alcanzar la sabiduría.

Casa Tata Somba. Benín

CASA FAMILIAR. XO XWÉ

Casa unitaria y ecológica

Para la mayoría de las etnias de Benín la casa no es una propiedad transportable.

El modelo más difundido en África occidental es la casa factoría, un pequeño castillo fortificado que acoge a todos los miembros de una misma familia, modelo habitual en las zonas agrícolas con una estructura política segmentada.

Este tipo consta de una célula principal, que constituye la casa habitable que ata en su perímetro exterior las demás dependencias que albergan los usos complementarios. Graneros y estancias de segundo orden que junto con este núcleo forman un solo organismo articulado, generalmente con un espacio central a modo de patio.

La solución que representa de una forma más compacta esta tipología es la de los castillos de d´Abomey en Benín.

Las dependencias menores ya no son piezas independientes atadas por un muro perimetral al conjunto, sino que todo es una unidad indivisible de volúmenes adosados e interconectados. Una construcción en la que la unidad prevalece frente a la fragmentación, y que simboliza la superioridad de los valores del núcleo familiar y su estructura frente a los del individuo.
La casa funciona como representación y hábitat de la familia, que es en estas sociedades el verdadero individuo, patrón de actividad creadora del hombre.

La casa africana respira a través de su piel de barro y paja, no tiene ventilación y es oscura, mantiene siempre su interior fresco y seco.

Es un espacio que permanece fresco durante el día y templado por la noche, con temperaturas confortables en las frías noches de la estación lluviosa. Durante la estación seca siempre se duerme fuera, sobre esteras entre las viviendas y los graneros, bajo los árboles protectores.

Una casa sin ventanas, ciega a la luz del sol, en la que solo se vive de noche. En el África occidental el 80% de su población es rural, campesinos que viven fuera de sus casas. La sombra de un árbol es a mediodía mejor que cualquier interior cerrado.

La vivienda en África forma parte del mundo natural; una vivienda que aprovecha al máximo los materiales locales como mejor soporte para la vida humana.

Aldea de la sabana. Burkina Faso.

Campo de refugiados. Kenia

PLANTEAMIENTO

Objetivo

Se propone proyectar un núcleo habitacional de emergencia que contará con 150 viviendas y sus correspondientes equipamientos.

El asentamiento se diseñará para tener un posible crecimiento máximo de 300 viviendas, lo que equivale a una población entorno a 1.500 personas.

El objetivo principal es hacer frente a situaciones de emergencia en las que se ha de intervenir con pequeños asentamientos autónomos, que podrán desarrollarse en un nivel superior mediante redes urbanas de micro aldeas interconectadas, dando una respuesta adecuada a la gran escala territorial africana.

Este esquema de micro-poblados sigue las mismas pautas de colonización autóctona, modelo consolidado en el tiempo con las “chefferies”.

Las propuestas tendrán en cuenta las preexistencias urbanas y sus condicionantes sociales y políticos para posibilitar una adecuada integración.

Se tendrá especial atención al desarrollo en detalle de las nuevas construcciones y su adecuación al lugar, valorando los aspectos climáticos y energéticos.

En un primer momento las viviendas darán una respuesta rápida a la emergencia, y en un segundo estadio, a medio y largo plazo, su morfología se adecuará a una circunstancia de mayor duración en el tiempo. Esta metamorfosis para adecuarse al lugar y al uso, en un proceso sedentario, será una característica que dependerá del tipo de emergencia.

Lugar

Se propone trabajar en Benín, en tres posibles áreas diferenciadas: la lacustre, la de sabana y la peri-urbana degradada.

En África todo es emergencia.

Esta máxima hace referencia a las muchas situaciones en las que son necesarios los núcleos habitacionales que se propondrán, con el objetivo de dar una respuesta rápida y eficaz a las necesidades específicas de cada caso.

Entre estas situaciones de emergencia, que se repiten en la mayoría de los países africanos, destacaremos algunas de las más significativas.

Refugiados togoleses 2005. Benín.

1. Las poblaciones desplazadas por conflictos bélicos y políticos, que huyen de sus casas para instalarse al otro lado de la frontera en los países vecinos, en campos de refugiados.
Esta situación, a la que se da respuesta a muy corto plazo mediante campamentos con tiendas de tela, exige una nueva estrategia a medio y largo plazo. Estos conflictos políticos y de guerra duran años y las tiendas de campaña no resuelven el problema en el tiempo. Los asentamientos acaban siendo insalubres, auténticos guetos en los que las condiciones de vida son precarias.

Hospital en Kalemi. Congo.

2. Otra situación muy habitual es la concentración de población, familias enteras, en los entornos de hospitales. Los procesos postoperatorios y de seguimiento de enfermos graves se hacen fuera de los centros hospitalarios por la falta de espacio en su interior. En torno a los ambulatorios y hospitales se crean núcleos de infravivienda, donde la población atiende a sus enfermos. Las condiciones higiénicas y sanitarias de estas chabolas

Escuela en Nganyie. Congo.

3. La gran distancia entre poblaciones y su deficiente conexión imposibilita que los niños puedan acudir a las escuelas. Los centros docentes suelen estar centralizados en una aldea que sirve a una gran área de territorio. Los alumnos suelen recorrer a pie largas distancias para ir al colegio, lo que no facilita la labor de alfabetización. La mayoría acaban por ausentarse. Una opción, contemplada por algunas ONGs, es la de crear pequeñas aldeas en entornos escolares, donde los niños pudieran quedarse durante parte de la semana, al menos tres días seguidos.

Inundaciones en Benín. 2010.

4. Uno de los más importantes factores que hace necesario la creación de núcleos de viviendas de emergencia, es el debido a desastres naturales. Los más graves y habituales en los países tropicales son las inundaciones. En Benín son muy frecuentes y se producen durante las estaciones de lluvia. El desbordamiento de los ríos suele afectar de forma muy grave a las áreas lacustres que generalmente están muy pobladas. En octubre de 2010 las inundaciones afectaron a casi la mitad de los municipios de Benín dejando sin vivienda a más de 200.000 personas. Cultivos, alimentos y ganado quedan arrasados lo que implica tener que dar asistencia alimentaria a un gran número de población para que pueda sobrevivir hasta la próxima cosecha. Las lluvias suelen continuar durante las inundaciones lo que agrava el problema. A esto se suma la aparición de zonas con agua estancada que aumenta el riesgo de enfermedades, como la malaria.

Suburbio marginal en Cotonou. Benín.

5. Por último otra situación en la que es necesaria la intervención con núcleos habitacionales, se sitúa en las zonas periurbana degradadas, en las que aparecen suburbios de infravivienda. Estas viviendas auto-construidas bajo deficientes condiciones de vida, expanden la ciudad desde su periferia, de forma espontánea y descontrolada. Los suburbios marginados carecen de infraestructuras y servicios básicos, como son el suministro de agua potable, el saneamiento y la electricidad. El resultado es un desajuste en el ecosistema local urbano y graves problemas sociales, que derivan en el aumento de la violencia y la delincuencia.

El enunciado deja abierto el dónde actuar y en qué situación actuar, lo que implica establecer un criterio selectivo y una estrategia de intervención adecuada al problema concreto.

 

  • Campo de refugiado ruandeses. Kenia. 2010
  • Campo de refugiados. Sudán. 2012
  • Campo de refugiados Darfur. Chad. 2012
  • Campo de refugiados Daadab. Kenia. 2012
    Actividades

Se trata de definir un programa de vivienda de emergencia en un asentamiento para 150 familias, que debe cubrir unas necesidades similares a las que puedan darse en las aldeas vecinas, proponiendo mejoras y respetando las características culturales y sociales de las poblaciones.

Finalidades:

  1. Ofrecer un lugar donde las condiciones sanitarias e higiénicas sean óptimas, resolviendo las necesidades energéticas, de agua y de saneamiento y reciclaje de forma autosuficiente y autónoma.
  2. Potenciar el área mediante estrategias que impliquen una mejora de la explotación de los recursos mediante iniciativas como el comercio justo, la agricultura sostenible…
  3. Actuar como centro de información y educativo para activar procesos de modernización y de desarrollo.

Futuro

Una solución de emergencia puede plantearse como una respuesta rápida y efímera, pero también como una propuesta que se adapte a un plazo de tiempo mayor.

En ambos casos se ha de planificar un reciclaje total del núcleo habitacional y de sus instalaciones. Este tipo de construcción rápida ha de tener especial atención en los materiales a emplear, en el sistema constructivo, en la velocidad de montaje y desmontaje, y en el nivel de prefabricación posible en África.

 

PROGRAMA

Núcleo habitacional de emergencia

Las superficies son orientativas pueden variarse según cada propuesta.

Usos principales

  • residencial [núcleo principal] 150 uds./10.500 m2.
  • espacios colectivos: superficie variable según proyecto. [Plazas + jardines + espacios “sombra” de trabajo]

Otras dotaciones opcionales: (variables según proyecto)

  • Comercial [mercado] 2000 m2.
  • Equipamientos
  • Centro de educación 500 m2.
  • Guardería 200 m2.
  • Centro de formación profesional 1000 m2
  • Centro de compostaje y reciclado 5000 m2
  • Centro de asistencia sanitaria 2000 m2
  • Centro religioso. Parroquia-misión. 1000 m2

Debe atenderse especialmente al uso de energías renovables y a soluciones constructivas que faciliten el bajo consumo energético de toda la intervención, así como a los criterios de accesibilidad